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04-11-2020

La Secretaría del papa ha hablado…

Después de dos semanas de ininterrumpido elogio del papa por sus declaraciones a favor de la dignidad y de los derechos humanos de las personas homosexuales, sale a la luz una nota reservada e interna preparada por su Secretaría de Estado para explicar, en sustancia, que el papa no ha dicho lo que ha dicho, que todo ha sido sacado de contexto y no ha dicho nada de lo que las personas LGBTIQ y el mundo entero, han entendido y están elogiando. La nota fue enviada a los nuncios y a los obispos, es decir, a los ejecutores de la política homófoba de la iglesia en todo el mundo; no a la prensa ni a las víctimas.

Utilizando palabras del Vaticano: “se ofrecen por lo tanto algunos elementos útiles con el deseo de favorecer una adecuada comprensión” de la política homófoba de Francisco y de su iglesia que están detrás de las palabras de la Secretaría de Estado.

1. Primero, debemos saber que en el Vaticano nada se hace sin el consentimiento del papa. Desgraciadamente, desde el principio de su pontificado estamos acostumbrados a los persistentes comentarios de la prensa según los cuales lo que hace el Vaticano sería contra la voluntad del pobre papa, quien en las entrevistas dice el contrario de lo que hacen sus oficinas en todo el mundo. Prácticamente cada día podemos leer a periodistas, activistas, comentaristas emocionados sobre cómo el papa no tiene nada que ver con lo que publica el Vaticano. En realidad, es una falta de respeto a su inteligencia y a su capacidad de gobierno. Es como decir que el papa es un poco “tonto” y las “bestias conservadoras” publican documentos sin que él se dé cuenta. Podría parecer que él está tan ocupado en su centralita telefónica llamando a una familia gay para confortarla, que no se da cuenta que mientras tanto sus oficinas publican una nueva condena contra todas las familias LGBTIQ, utilizando además sus propias palabras. ¡No! En el arte comunicativa y propagandística del poder eclesial no es así. El papa no es un “tonto” y el sistema vaticano no permite publicar nada sin su aprobación explícita o implícita. Allí sin el papa no se hace nada, porque antes sus funcionarios se morirían de miedo como en cualquiera dictadura.

Quien desde fuera no deja de declarar que seguramente el Vaticano conservador dice y hace cosas que el papa “revolucionario” no quiere, demuestra una falta de conocimiento de las estructuras del poder eclesial. Este tipo de declaraciones, en lugar de luchar por los derechos humanos en la iglesia, promueve – consciente o inconscientemente – la consolidación de su sistema homófobo.

2. Segundo, como hemos dicho, la nota de la Secretaría de Estado es reservada o interna, oficialmente no destinada a su publicación. La ha difundido un periodista. Es importante destacar que la nota no está destinada a las víctimas de la persecución homófoba ni a los activistas defensores de los derechos LGBTIQ. En la mente del opresor todos ellos pueden continuar aplaudiendo acríticamente el “paso milenario del papa”, su “nueva revolución”, el “progreso gigante”, etc. Las redes sociales pueden continuar “nadando” en un mar de adulación del icono gay Francisco, el presunto “defensor de los derechos humanos de las personas LGBTIQ”. Todo completamente falso y además creado por las mismas víctimas del opresor, convencidas erróneamente de que gracias a Francisco se vislumbra una cierta superación de la homofobia de la iglesia.

3. Tercero, ¿quiénes son sus reales destinatarios? Los destinatarios de la nota son los ejecutores cotidianos de la política homófoba de la iglesia: nuncios y obispos. Son los altos funcionarios de la iglesia que deben saber que en la doctrina nada ha cambiado y actuar en consecuencia. Deben continuar aplicando la doctrina sobre los homosexuales. He aquí algunos ejemplos de lo que deben hacer si quieren ser coherentes con la doctrina vigente:

- apoyar la discriminación contra las personas LGBTIQ en todo el mundo, procurar retrasar el reconocimiento de los derechos humanos LGBTIQ ejerciendo su influencia tanto en parlamentos, gobiernos e instituciones internacionales, como en todas las estructuras de la sociedad y de la iglesia.

- en los países en desarrollo la diplomacia vaticana debe velar para que sus leyes persecutorias continúen y no acepten la presión internacional para cambiarlas.

- las personas homosexuales deben ser estigmatizadas como “deformes” respecto a la “normalidad”, como “incapaces de amar en forma humana”, no pueden tener familia ni   reconocimiento legal de sus uniones. Tienen una sexualidad “defectuosa” y por ello no pueden “utilizarla” nunca en sus vidas.

- un católico no puede de ninguna manera apoyar la aprobación del reconocimiento legal de las uniones homosexuales ni del matrimonio igualitario. “El apoyo a un proyecto de ley a favor de las uniones civiles homosexuales por parte de los políticos es un acto gravemente inmoral. (…) Las uniones homosexuales no cumplen ni siquiera en sentido analógico remoto las tareas por las cuales el matrimonio y la familia merecen un reconocimiento específico y cualificado” (documentos de la CDF, 2003 y 1992).

- para la doctrina de la iglesia las personas LGBTIQ no tiene derecho a declarar públicamente su orientación sexual o su identidad de género. Para el bien de la sociedad están obligadas a esconder toda la vida este aspecto fundamental de su identidad, que – según la iglesia – es siempre origen de dificultades y sufrimientos, crea “una experiencia nada fácil ni para los padres ni para sus hijos” (Amoris laetitia, n. 250). Es difícil estigmatizar las personas LGBTIQ de una forma más pérfida.

- para la doctrina de la iglesia existe la “justa discriminación” de las personas LGBTIQ y prohibida es solo la “discriminación injusta”. Es “justo” discriminar un trabajador cuando se declara como persona LGBTIQ o convive en unión civil: es una base suficiente para despedirla. Para la iglesia también es “justa” la discriminación de estas personas en: adopción de hijos e hijas, servicio militar, contratación de profesores o asignación de viviendas a sus familias, etc.

- según la ley eclesiástica las personas homosexuales no pueden ser sacerdotes, porque su sexualidad defectuosa no les permite alcanzar la madurez psicológica necesaria para el ministerio (ley promulgada en 2016 por el papa Francisco para todos los seminarios, basada en el presunto defecto psicológico y relacional de un homosexual).

- en el lenguaje no está permitido hablar de la “orientación sexual” como una característica de la identidad personal; debe hablarse de “preferencia homosexual” o “tendencia homosexual”, como si fuera una elección personal.

- “aquellos que manifiestan una tendencia homosexual” necesitan la ayuda de un especialista, la cual no puede excluir las “terapias de conversión” si así lo piden los padres para sus hijos o los propios interesados.

Estos son solo algunos ejemplos de la actual doctrina de la iglesia sobre los homosexuales, que el papa no quiere cambiar y que comunica a sus funcionarios que continúen aplicándola por el bien de la humanidad.

4. Cuarto, la nota pretende corregir la “confusión” creada, pero sigue creando confusión. Dice en su conclusión: “Por lo tanto, es evidente que el Papa Francisco se ha referido a determinadas disposiciones estatales, no ciertamente a la doctrina de la Iglesia, numerosas veces reafirmada en el curso de los años”. En realidad, esta conclusión no justifica la declaración del líder de la iglesia. El problema es que el papa, refiriéndose a “disposiciones estatales”, ha reconocido un valor positivo de las uniones civiles: la protección legal para las parejas homosexuales ofrecida por el Estado. Este reconocimiento es contrario a la doctrina actual de la iglesia, que obliga a todos los bautizados a rechazar cualquier soporte a las uniones civiles entre las personas del mismo sexo y prohíbe expresamente reconocer cualquier valor positivo de estas uniones. La doctrina católica argumenta, por ejemplo, que las uniones civiles no pueden ser aceptadas por la ley civil para garantizar la protección legal de las parejas, porque “tales uniones – siempre – son nocivas para el recto desarrollo de la sociedad humana” (documentos de la CDF, 2003 y 1992). El papa ha dicho una cosa sobre las disposiciones estatales y su soporte que es contraria a la doctrina de la iglesia. La nota lo ignora.

Todo ello es una obra maestra de comunicación, que podría estudiarse como un ejemplo perfecto de propaganda de una potente institución que ya no tiene más argumentos racionales que sustenten la discriminación, pero no quiere en ningún modo corregir sus errores. El papa, después de todos los sueños de esperanza y revolución evangélica creados, se revela como un campeón de la conservación de la homofobia de la iglesia.

5. Por último, ¿qué deben hacer las víctimas o los defensores y activistas de los derechos humanos y civiles? Deben tener el coraje de denunciar el engaño. Su falta de conciencia crítica colabora en la ralentización del proceso de superación de la homofobia, porque l@s oprimid@s no solo no lo exigen con contundencia, sino que aplauden al responsable de la opresión. Apelo a los periodistas, activistas, víctimas de la persecución eclesial, intelectuales, comentaristas y usuarios de las redes sociales que corrijan el aplauso ofrecido a quien puede y no quiere cambiar nada. ¿Dónde están ahora todos ellos cuando deberían reconocer clara y públicamente que se han equivocado? El papa ya lo ha desmentido todo.

La persecución eclesial de las personas LGBTIQ continúa ante la bajada de atención de los ambientes que deberían exigir de las religiones el respeto de los derechos humanos. Adulando la falsa generosidad de Francisco no le obligan a realizar las reformas necesarias, sino todo lo contrario.