Gays que han triunfado en sectores dominados por el hombre heterosexual
Ser homosexual a veces parece estar de moda. Tener muchos amigos gays es un claro indicativo de lo 'progre' que uno puede llegar a ser. Y la bandera del arco iris ha pasado de ser el trozo de tela que un adolescente oculta de sus padres en el altillo de su habitación a la rentable estrategia de marketing que utiliza desde la apisonadora Netflix hasta el bar Paco. Sin embargo queda mucho por hacer. El objetivo de visibilizar, tema de manifestaciones como la que celebra Madrid este sábado, debe extenderse a todos los sectores de la sociedad. Parece estar claro que la homosexualidad no es un problema en campos profesionales como el del arte, la cultura o la moda pero, ¿qué sucede en otros sectores como pueden ser el de las fianzas, el del deporte o el de la política?
Ser homosexual en según qué entorno puede estar más o menos visibilizado y normalizado. Una sesión fotográfica a manos de una lesbiana es un valor seguro de éxito. Que un gay te corte el pelo genera hasta más confianza que si lo hace un heterosexual. Y que un homosexual se dedique a escribir sobre lujo y tendencias resulta obvio. Sin embargo, qué pasa si el que dirige a un país, el delantero de un equipo de fútbol o el empresario de éxito fuera gay o lesbiana.
El senador del Partido Popular por Álava, Iñaki Oyarzábal (51 años), el fundador de la cadena hotelera internacional Room Mate, Kike Sarasola (53 años), el exoficial vaticano de la Inquisición, Krzysztof Charamsa (44 años) y el empresario tecnológico fundador de compañías como Fever, Idealista o StepOne, Bernardo Hernández (47 años) han conversado con Evasión sobre cómo su homosexualidad ha afectado a su desarrollo profesional en la política, en la empresa y en la religión.
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Krzysztof Charamsa: "La iglesia cree que los gays son personas enfermas"
El filósofo y ex-oficial de la Inquisición (Vaticano) fue suspendido del sacerdocio cuándo decidió hacer pública su homosexualidad en octubre de 2015. Krzysztof relata que decidió dar este paso porque "no podía seguir sirviendo a un sistema ideológico que ofende y discrimina mi orientación sexual y la de una parte de la humanidad". En este proceso fue una gran ayuda su compañero de viaje Eduard. "Cuando te enamoras de verdad de un hombre no tienes dudas que eres gay".
El autor del libro La primera piedra (Ediciones B, 2017) explica que las instituciones eclesiásticas hasta hoy no han aceptado la homosexualidad por "el miedo a superar la desigualdad de una sociedad heteronormativa, donde todo está sometido al hombre como propietario de la mujer y de toda la realidad". Además, la iglesia piensa que los homosexuales "son personas enfermas o con una patología, que carecen de madurez afectiva, psicológica y sexual, y que son incapaces de amar en forma humana".
A pesar de esta afirmación, el que todavía se considera sacerdote y creyente en Dios cree por su experiencia personal hay un 50% de gays en la institución. Y barrunta que la Iglesia aceptará esta tendencia cuando se confronten las ciencias humanas en lo que se refiere a las minorías sexuales. "De este modo comprobará que la homosexualidad es una orientación sexual natural. Si no lo hace terminará siendo una secta irracional y fundamentalista", asegura.
La reivindicación de este cura pasa por dejar claro que un homosexual creyente será aceptado y querido por Dios: "Quien no lo ama ni lo acepta es la Iglesia católica, que difunde un paranoico odio homofóbico. El papa Francisco no ha cambiado absolutamente nada de esta aberración de una religión alejada de Dios".